sábado, 10 de marzo de 2012

TEMA 1. Los hijos de padres depresivos tienen mas riesgo de suicidio.

SOCIEDAD / SALUD

Los hijos de padres depresivos tienen más riesgo de suicidio. 

Es la segunda causa de muerte entre los adolescentes en el mundo occidental

Día 16/02/2012 - 19.55h
Los hijos cuyos padres sufren ansiedad o depresión tienen más posibilidades de quitarse la vida en un suicidio. Lo afirma un estudio internacional, realizado en 21 países, y que en Europa lo ha coordinado el Instituto de Investigación (IMIM) del hospital del Mar de Barcelona. "Es fundamental considerar el posible riesgo de conductas suicidas en las familias en las que los padres sufren algún trastorno mental y tener en cuenta que el riesgo aumenta con cada trastorno adicional que padecen los padres", asegura el director del Programa de Epidemiología y Salud Pública del IMIM, Jordi Alonso.
El estudio ha tenido como objetivo determinar qué trastornos mentales de los padres tienen relación con el suicidio de los hijos y cuáles pueden ser más decisivos en el paso de la idea de los jóvenes de matarse a su planificación o intento. Así, según concluye la investigación, "todos los trastornos mentales de los padres tienen que ver con una mayor tendencia a la ideación suicida de los hijos". Pero "sólo la ansiedad generalizada y la depresión se asocian con la elaboración de planes" de los hijos para acabar con su vida. Mientras que la personalidad antisocial de los progenitores influye en la realización de intentos de suicidio de los hijos y con su persistencia en el tiempo.
El trabajo, desarrollado en el marco del World Mental Health, constata que el suicidio es un gran problema de salud pública que, aunque afecta mayoritariamente a personas adultas y de avanzada edad, supone la segunda causa de muerte entre los adolescentes en el mundo occidental. En España, donde desde hace un año el suicidio ha superado a los accidentes de tráfico como segunda causa de muerte (siempre por detrás de las razones naturales), se han disparado las cifras: el número de españoles que se quita la vida ha crecido en un 31% en sólo 10 años.
Aun así, los autores del informe creen que, en parte, es evitable. "La identificación precoz y el tratamiento adecuado de los trastornos mentales son una estrategia preventiva muy importante", señalan. Por ello, los resultados de este trabajo pueden ser relevantes para guiar a los futuros estudios que se lleven a cabo sobre las bases genéticas del suicidio. "Seguiremos estudiando la posible base genética común entre la falta de control de los impulsos y el suicidio", según Alonso.

Comentario.

En este documento periodistico nos hablan de que  los hijos cuyos padres sufren transtornos mentales tienen mayor probabilidad de tener conductas suicidas. Las enfermedades que mas se asocian a este suceso son la ansiedad y la depresion. 
Tal y como dice literalmente en el texto " la personalidad antisocial de los progenitores influyen en la realizacion de intentos de suicidio de los hijos" este hecho tiene una relacion directa con el suicidio egoista de nuestro temario, el cual, nos dice que el suicidio es debido a la falta de conexion a un grupo o comunidad.
Algo fundamental para entender todo esto es dar una correcta definicion de suicidio: es el acto por el que un individuo, deliberademente, se provoca la muerte.
Se estima que las dos terceras partes de quienes se quitan la vida sufren depresion y que los parientes de los suicidas tienen un riesgo mas elevado (hasta cinco veces mas) de padecer tendencias al respecto. Los padecimientos psiquicos se encuentran presentes en 9 de cada 10 casos de suicidio; entre ellos aparte de la depresion se encuentran tambien los transtornos de ansiedad y las dependencias. Muchas religiones monoteistas lo consideran un pecado, y en algunas jurisdicciones se considera un delito. Por otra parte, algunas culturas, especialmente las orientales, lo ven  como una forma honorable de escapar de algunas situaciones humillantes o dolorosas en extremo.


Como su nombre indica es un estudio sobre el suicidio, pero la gran novedad es que Durkheim considera éste desde el punto de vista de la tasa anual de suicidios que existen en varios países europeos desde la sexta década del siglo XIX. Analizándolas se percata de que dicha tasa anual suele mantenerse constante o con cambios muy leves a lo largo de prolongados períodos. Igualmente, los picos o los valles acusados en las gráficas corresponden con acontecimientos como guerras o depresiones económicas. También se percató de que la tasa de suicidios es diferente de unos países y de unas comunidades a otras. Por ejemplo, en las sociedades católicas había menos suicidios que en las sociedades protestantes. Es ante todo un hecho social, y cuyas causas son antes sociales que individuales o netamente psicológicas.
Desde Durckheim es un clásico decir que los suicidios son más raros entre los católicos y los judíos que entre los protestantes o los ateos pero hay que tener en cuenta que que puede ser que los católicos no declaren los suicidios justamente por razones religiosas.1
Durkheim usa como base empírica de su argumento las estadísticas sobre la tasa en comunidades judías y solía haber menos suicidios que entre las sociedades gentiles en las estaban engastadas. Por todo ello, consideraba Durkheim, se debe entender que la tasa de suicidios depende más del tipo de sociedad en la que se producen que de las circunstancias psicológicas de los individuos particulares que finalmente optan por quitarse la vida.
A partir de aquí Durkheim distinguirá cuatro tipos de suicidio:
  • Suicidio altruista
  • Suicidio egoísta
  • Suicidio anómico
  • Suicidio fatalista (casi sin mencionar)
El suicidio altruista es el causado por una baja importancia del yo. Durkheim pone el ejemplo de los pueblos celtas, entre quienes llegó a ser honroso el suicidio de los ancianos cuando eran incapaces de obtener recursos por ellos mismos. El ejemplo moderno es el ejército. Durkheim destaca que en los países donde en las sociedades se suicidan más (por el suicidio egoísta), en el ejército se suicidan menos, y viceversa.
El suicidio egoísta tiene lugar cuando los vínculos sociales son demasiado débiles para comprometer al suicida con su propia vida. En ausencia de la presión y la coerción de la sociedad, el suicida queda libre para llevar a cabo su voluntad de suicidarse. Esta forma de suicidio tiende a darse más en las sociedades modernas, en las que la dependencia de la familia o del clan es menor que en las tradicionales.
El suicidio anómico, es el que se da en sociedades cuyas instituciones y cuyos lazos de convivencia se hallan en situación de desintegración o de anomia. En las sociedades donde los límites sociales y naturales son más flexibles, sucede este tipo de suicidios. Por ejemplo, en los países donde el matrimonio tiene un peso menor, por la existencia del divorcio, el suicidio es mayor. Es el suicidio de las sociedades en transición. Otro ejemplo es el comercio y la industria, donde el cambio (y por lo tanto, también el suicidio anómico) es crónico.
El suicidio fatalista, que se produce allí donde las reglas a las que están sometidos los individuos son demasiado férreas para que éstos conciban la posibilidad de abandonar la situación en la que se hallan. Las sociedades esclavistas serían ejemplos de situaciones en las que se da este suicidio.
Una de las conclusiones a las que llega Durkheim es que en las sociedades y las comunidades que requieren más cohesión y solidaridad mecánica para sobrevivir, la tasa de suicidios será menor justamente porque la responsabilidad hacia el grupo al que se pertenece es un freno de la voluntad de suicidio.
Eso explicaría datos como, por ejemplo, que los judíos se suicidaran menos incluso que los católicos. Según Durkheim era la precariedad en la que vivía la mayor parte de las comunidades judías en la Europa del siglo XIX lo que hacía que los individuos dependieran más unos de otros. En ese tipo de sociedades el suicidio es percibido como un acto de irresponsabilidad hacia el grupo y de quebranto del deber hacia el mismo.
Una explicación parecida es la que reciben hechos como que en los países católicos la tasa de suicidios fuera menor que en los protestantes, con sociedades más individualistas. Asimismo la tasa de suicidio también varía de un tipo de familia a otra: menor en las familias tentaculares tradicionales en el Mediterráneo; mayor entre las familias nucleares de la Europa del norte.